El punto de partida del sistema sobre el cual construir el modelo es tan sencillo como que un activo puede estar, técnicamente hablando, en una situación alcista, bajista o neutral. No admite más posibilidades. Además, cada una de ellas permite anticipar movimientos y genera una operativa más o menos apropiada a cada perfil de inversión, es decir, genera una operativa más o menos ágil.
En este punto debe destacarse el hecho de que, conceptualmente, una tendencia alcista y una bajista son lo mismo, pero de sentido contrario. Sin embargo un movimiento neutral responde a un proceso de consolidación o de corrección de una tendencia previa. Por tanto, podemos dividir los movimientos en dos tipos:
- Impulsivos, es decir, tendencias.
- Correctivos, es decir, consolidaciones.
- El análisis técnico intenta separar movimientos, distinguir unos de otros, para lo cual es básico la clasificación de los mismos en impulsos o correcciones dentro del plazo temporal adecuado.
En cuanto a las consecuencias de la operativa, siempre es menos grave cuando la posición contraria al movimiento se toma en una corrección. Las operativas más arriesgadas se producen cuando hay tendencia, ya que en procesos neutrales suelen aparecer ocasiones de liquidación en pérdidas limitadas; como veremos, la clave es el uso del stop loss en la operativa para prevenir especialmente contra los errores en movimientos tendenciales.
Es importante aclarar que el movimiento impulsivo o tendencial tiene unas características determinadas, independientemente de que sea igualmente importante identificar su dirección al alza o a la baja.
Los movimientos impulsivos se desarrollan a favor de la tendencia, son tendencias en sí mismos. Sin embargo, cuando un movimiento carece de características impulsivas, o bien se desarrolla en contra de la tendencia principal -es decir, es una corrección-, o bien es un movimiento a priori impulsivo pero en cuya estructura se produce lo que se conoce como fallo. En ambos casos (correcciones o impulsos fallidos) muestran características similares y elementos comunes, por lo que, a pesar de que conceptualmente requieren clasificaciones distintas, en la práctica el tratamiento es el mismo.
- Los movimientos impulsivos, tanto al alza como a la baja, son seguidos de correcciones ligeras o menores. Es decir, dentro de un movimiento al alza se producen ligeras caídas antes de continuar y alcanzar nuevos máximos. En un movimiento bajista se producen pequeños rebotes, pero sólo con carácter de rebote antes de proseguir y marcar nuevos mínimos.
Es claro, por tanto, que resulta necesario calificar un movimiento de impulsivo o no impulsivo de cara a evaluar sus posibilidades de continuación.
Directrices, soportes y resistencias: un apunte
Básicamente podría reducirse una estructura o modelo técnico al trazado de directrices, soportes y resistencias como elementos principales de delimitación de los movimientos. Otros elementos, figuras o formaciones pueden expresarse como combinación de estos elementos básicos.
- Al dejarse de lado una directriz alcista el movimiento alcista previo se confirma como terminado, independientemente de que previamente existiesen señales de agotamiento o no.
- Los soportes y resistencias suponen niveles que también delimitan el escenario del activo, por lo que una vez superados o perdidos confirman el final de un escenario e inicio de otro nuevo.
- Los soportes y resistencias pueden registrar un cierto grado de inclinación sin por ello convertirse en directrices, ya que no registran tendencia sino simplemente puntos de acumulación de demanda y oferta.
- Una vez rebasados, los soportes y resistencias intercambian su carácter.
Entraremos en detalle de estos puntos con posterioridad.
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El inicio de un movimiento impulsivo suele ser más débil que el resto de la tendencia. Suponiendo un movimiento alcista, tras el primer avance, de alcance limitado, se produce una corrección, movimiento al que sigue una nueva subida de recorrido frecuentemente superior y con una mayor pendiente.
De este modo, si se traza una primera directriz entre el origen del movimiento (momento 0) y la corrección bajista (momento 2) se obtendría una recta cuya pendiente no se ajustaría al movimiento posterior, y cuya paralela formaría un canal del cual la cotización “se sale”.
En el gráfico observamos la evolución del Dax alemán. Finalizada la crisis del 98 en niveles algo inferiores a los 4.000 puntos, el Dax recupera en dos tramos: el primero de ellos hasta la zona de 5.500 y el segundo desde los 5.000 puntos hasta los 8.000. A pesar de la magnitud de la subida, con ganancias de un 100% el movimiento no da muestras de características impulsivas.

A pesar de que con frecuencia el precio rebota al alcanzar la directriz 0-2, aunque con carácter meramente temporal, en esta ocasión ni siquiera produce un mínimo rebote.
Los movimientos que carecen de características impulsivas pueden reconocerse, además, por otras características:
- La menor pendiente de un segundo impulso al alza en comparación con el anterior, suele ser señal de debilidad de la estructura.
- Movimientos típicos en “treses” frente a los impulsos que suelen producirse en cinco subtramos. Es decir, el trazado típico responde a movimientos en zigzag proporcionales.
Implicaciones de una estructura no impulsiva.
Una vez aclarado que un movimiento puede ser impulsivo o no serlo independientemente de la magnitud de su recorrido, puede establecerse que la condición de impulsividad tiene implicaciones no en cuanto al tramo recorrido, sino en cuanto a las posibilidades de continuación.
Dado que las implicaciones de las estructuras no impulsivas son menos conocidas que las de estructuras sí impulsivas, tratadas a fondo por el análisis técnico general, centraremos el punto actual en las implicaciones de las estructuras no impulsivas.
- La principal conclusión que se obtiene del estudio de estructuras no impulsivas es que suelen dar paso a la ruptura de la directriz y a un proceso de corrección severo, lo cual es lógico dada la falta de impulsividad del movimiento previo. De este modo, la zona que suele actuar como referencia es la del origen del último tramo (alcista o bajista, según el caso).
Movimientos neutrales.
Algo que merece la pena destacar, es que un movimiento no impulsivo, es decir, neutral, lo es respecto de un movimiento previo o, por lo menos, lo es en una medida relativa. ¿Qué significa esto? .
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Izquierda: evolución de la cotización de IBM
Aproximadamente en 8 años subió desde niveles superiores a 10$ hasta la zona de 140$. En pocos meses cayó hasta los 90$, luego recuperó superando de nuevo los 130$, volvió a caer, algo más, hasta 80$ y recuperó de nuevo, no hasta los máximos históricos pero sí hasta niveles cercanos. |
Esto es un movimiento neutral respecto de la tendencia previa, pero ha de tenerse en cuenta que la tendencia previa recorre desde los 10$ hasta los 140$, por lo que niveles de consolidación entre 90$ y 140$ pueden considerarse neutrales. No obstante desde 140$ pierde un tercio de su valor bursátil, lo cual es inaceptable en caso de mantener posiciones compradoras.
Se van perfilando, a partir del sencillo modelo alcista / bajista o neutral, posibilidades y estrategias.
- De momento, con este ejemplo, hemos comprobado que en una fase neutral, entendida tal neutralidad respecto de la fuerte tendencia alcista previa, las posiciones compradoras son inapropiadas, puesto que el rango que recorre este movimiento es muy amplio.
Podría pensarse, con razón, que el movimiento es neutral respecto de la fuerte tendencia alcista anterior, pero bajista desde un punto de vista de plazos inferiores. Además, esta es la clave de la identificación de estructuras técnicas. Lo veremos más adelante, pero es incluso la clave de la operativa intradiaria y del trading. En este sentido, resulta extremadamente relevante entender que aunque el inversor de largo plazo podría obviar la evolución del corto (siempre que no modifique determinados parámetros), no ocurre lo mismo al revés.
- La operativa intradiaria empleando gráficos de 5 minutos debe tener en cuenta todos los plazos temporales en los que esta operativa se integra, incluyendo el muy largo plazo.
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